Cuando la vida te ofrece un sueño que supera con creces cualquiera de tus expectativas, no es razonable lamentarse de su conclusión.

lunes, 5 de abril de 2010

Princesa

Sé que princesas como Blancanieves o la Bella Durmiente no existen. Pero ¿sabes? Debo reconocer que cuando era tan solo una niña, les tenía envidia. Por ser las princesas más bellas y con los vestidos más bonitos. Por tener cada una a su príncipe que les diera un beso tan bonito y lleno de sentimiento. Por vivir felices y comer perdices.
Ahora, soy plenamente consciente que nunca encontraré un bosque misterioso habitado por simpáticos enanitos, ni a una hada madrina que me regale unos zapatitos de cristal. Pero no me importa. No quiero un castillo. Y tampoco el vestido más bonito del mundo. Ni tan siquiera que ninguna hada me regale la joya más preciosa de todas.
No quiero ser la princesa de ningun cuento Disney. No espero salir volando por el cielo con una alfombra mágica. Ni quiero que ningun príncipe venga cabalgando en su blanco caballo. Porque eres mucho más que eso. Porque ahora en vez de tener envidia de las princesas Disney, pienso que la envidia me la tienen ahora a mi. Porque sin ir vestido como ellos y sin tener caballo, eres más maravilloso que todos y cada uno de los príncipes que existen. Porque por mucho que a ellas les regalen el castillo más grande y bonito de todos, yo tengo lo más grande que existe tanto en su mundo como en el nuestro: TU CORAZÓN.

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