Paseaba por este mundo sin rumbo alguno, sin saber que sentido tenía todo para mí, mes tras mes, semana tras semana, día tras día intentaba entender porque no encontraba aquello que le diese sentido a mi existencia.
Falsas luces me cegaron por el camino, falsas esperanzas...destellos encerrados en un simple, pasajero y apócrifo momento. Que a pesar de fríos y desmentidos me enorgullezco solo de pensar que por el hecho de haberlos pasado he encontrado a mi propia melodía.
Un día cualquiera, volviendo a vagar, se convirtió en uno muy especial. Algo le pasó a mis ojos, una luz blanca, brillante, irradiaba sobre mí. Esta vez no, esta vez no era un simple destello de luz intentando embaucarme… era algo nuevo, algo privativo, insólito para cualquier ser humano. Fui acercándome poco a poco, conociendo ese albor, hasta el más recóndito lugar de su interior. Me desvanecí. En aquel preciso instante percibí realmente que tenia ante mí, era la más dulce, más hermosa y más bella que jamás había conocido. Era ella. La persona que por fin consiguió dar sentido a mis días, a mi existencia. Sabía que mi corazón había caído prisionero en el suyo, pero era lo que me hacía sentir tan bien…
No podría describirla. ¿Tal vez una princesa? No, ella era más dulce que cualquier princesa. ¿Un ángel? Imposible, su luz y su belleza entonaban una melodía más perfecta que la de cualquier ángel. ¿Era un sueño? Ni el sueño más bonito de cualquier persona podía llegar a recrear tan pura inocencia. No existe palabra alguna para poder referirse a tal bella composición.
Falsas luces me cegaron por el camino, falsas esperanzas...destellos encerrados en un simple, pasajero y apócrifo momento. Que a pesar de fríos y desmentidos me enorgullezco solo de pensar que por el hecho de haberlos pasado he encontrado a mi propia melodía.
Un día cualquiera, volviendo a vagar, se convirtió en uno muy especial. Algo le pasó a mis ojos, una luz blanca, brillante, irradiaba sobre mí. Esta vez no, esta vez no era un simple destello de luz intentando embaucarme… era algo nuevo, algo privativo, insólito para cualquier ser humano. Fui acercándome poco a poco, conociendo ese albor, hasta el más recóndito lugar de su interior. Me desvanecí. En aquel preciso instante percibí realmente que tenia ante mí, era la más dulce, más hermosa y más bella que jamás había conocido. Era ella. La persona que por fin consiguió dar sentido a mis días, a mi existencia. Sabía que mi corazón había caído prisionero en el suyo, pero era lo que me hacía sentir tan bien…
No podría describirla. ¿Tal vez una princesa? No, ella era más dulce que cualquier princesa. ¿Un ángel? Imposible, su luz y su belleza entonaban una melodía más perfecta que la de cualquier ángel. ¿Era un sueño? Ni el sueño más bonito de cualquier persona podía llegar a recrear tan pura inocencia. No existe palabra alguna para poder referirse a tal bella composición.
Gracias por tan maravilloso texto amor, te quiero tantísimo... Te amo :)
ResponderEliminar