
Tengo que explicarte algo, pero no se lo digas a nadie... es un secreto. Desde el día que apareciste en mi vida, después de soñarte durante tanto tiempo, he experimentado demasiadas sensaciones extraordinarias que jamás imaginé sentir. Porque aunque te parezca mentira, desde que te conozco, hasta las cosas más insignificantes que para mi antes no tenían demasiada importancia, me parecen bellas.
El Sol. Parece que brille con más intensidad y con más ganas desde que te conoce. Se conforma con iluminar tu piel, tu mirada y tu sonrisa... Quiere que seas su estrella, y lamenta no poder tenerte entre sus cálidos rayos.
En cambio, la Luna, desde que te robé del mundo de los sueños y bajaste de su estrellado cielo, solo te busca por las noches, y sueña con encontrarte de nuevo. Y desde entonces, aunque no desiste, se conforma con darte las buenas noches desde el firmamento, de donde tu caíste para venir a mi...
Por último, la Nieve. Tan blanca. Tan pura. Tan sensible al tacto. Tan ardiente y fría a la vez. Apenas tiñe nuestro paisaje de blanco en escasas ocasiones... Piensa que nada se puede comparar a su belleza... Y entonces, apareciste tú, de la etérea sustancia de mis sueños, y celosa de tu pureza, decidió pintar nuestro mundo de blanco... Lo que ella no sabe es que para mí siempre habrá un ser aún más especial, y que por mucho que se moleste en extender toda su belleza, y todo su frescor, a diferencia de ella solo tú serás capaz de hacerme sentir la nieve de una forma ardiente...
El Sol. Parece que brille con más intensidad y con más ganas desde que te conoce. Se conforma con iluminar tu piel, tu mirada y tu sonrisa... Quiere que seas su estrella, y lamenta no poder tenerte entre sus cálidos rayos.
En cambio, la Luna, desde que te robé del mundo de los sueños y bajaste de su estrellado cielo, solo te busca por las noches, y sueña con encontrarte de nuevo. Y desde entonces, aunque no desiste, se conforma con darte las buenas noches desde el firmamento, de donde tu caíste para venir a mi...
Por último, la Nieve. Tan blanca. Tan pura. Tan sensible al tacto. Tan ardiente y fría a la vez. Apenas tiñe nuestro paisaje de blanco en escasas ocasiones... Piensa que nada se puede comparar a su belleza... Y entonces, apareciste tú, de la etérea sustancia de mis sueños, y celosa de tu pureza, decidió pintar nuestro mundo de blanco... Lo que ella no sabe es que para mí siempre habrá un ser aún más especial, y que por mucho que se moleste en extender toda su belleza, y todo su frescor, a diferencia de ella solo tú serás capaz de hacerme sentir la nieve de una forma ardiente...
woooooo!! esta genial jess!!! Muxas gracias x regalarnos los dos textos k as exo. D tu talento dependemos ;)
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